Las grandes ciudades se enfrentan cada día a mayores desafíos para gestionar la movilidad de sus ciudadanos. Ya sea por trabajo, estudios, vivienda u otras actividades, el desplazamiento masivo de un lugar a otro es una importante fuente de contaminación ambiental, incluso si tenemos en cuenta el uso del transporte público, como autobuses, metro o taxis.
Afortunadamente, una de las grandes soluciones a este escenario es también un medio de transporte diferente: la bicicleta, ahora replanteada en el mundo como una forma de movilidad ecológica concebida no solo para el ocio o el ejercicio físico de las personas, sino también para el transporte diario, y que en este contexto tiene la importante característica de que no produce ningún tipo de emisiones al medio ambiente.
Cada vez más, las ciudades del mundo apuestan por la bicicleta como una contribución y un complemento sostenible al transporte público actual. Esta iniciativa no solo consiste en incentivar su uso, sino también en crear amplios sistemas urbanos —paralelos al transporte público— que faciliten su máxima circulación, con un número creciente de estaciones, carriles bici, aparcamientos e instalaciones para ciclistas.
En este contexto se desarrolló, en julio, el debate “Bicicletas eléctricas, alternativa de movilidad sostenible e inclusiva: experiencias, retos y oportunidades”. Al evento asistieron representantes del Área Metropolitana del Valle de Aburrá (AMVA), Ciudad de México y Río de Janeiro.
El debate se centró en mostrar las diferentes características y particularidades que las ciudades han implementado en sus sistemas de transporte en bicicleta. Los representantes conocieron los avances que sus homólogos han logrado en los últimos años, como la implementación de nuevas tecnologías y formas de utilizar los sistemas para atraer a más usuarios e incluso para mantenerlos durante la pandemia de Covid-19.
Entre los temas principales que se abordaron durante la conversación se encontraba el de las bicicletas eléctricas. En Río de Janeiro y Ciudad de México ya existe la posibilidad de utilizarlas, mientras que en el sistema de bicicletas de Medellín y su Área Metropolitana este proceso aún no se ha implementado. Sin embargo, se reconoció la importancia de que la ciudad colombiana pueda continuar con esta iniciativa, dado que la escarpada topografía de Medellín exige que, en ocasiones, existan bicicletas capaces de transportar a los usuarios por pendientes pronunciadas.
Esto, por supuesto, ayudaría a expandir enormemente el sistema en la ciudad en términos de alcance, por lo que las bicicletas eléctricas pueden revolucionarlo de manera positiva.
La AMVA, a través de su director Juan David Palacio, reconoció la importancia capital que tienen los sistemas de transporte en bicicleta “para ayudar a movilizar a las ciudades y regiones hacia la sostenibilidad y la inclusión”, además de promover un estilo de vida saludable para sus habitantes.
La financiación de estos sistemas es otro punto importante sobre el que las ciudades compartieron experiencias: mientras que en Río y Ciudad de México el uso de los sistemas de bicicletas requiere una membresía de pago, en Medellín el servicio es gratuito. En este sentido, las ciudades mencionaron las formas en que los sistemas se han financiado y mantenido a lo largo del tiempo. Asimismo, los representantes abordaron los aspectos multimodales de los sistemas de bicicletas, ya que en las tres ciudades estos se integran con otros medios de transporte público, de manera que la oferta de movilidad para las personas siempre les permite llegar más lejos.
En este sentido, Ireri Brumón, subdirectora de Sistemas Ciclistas Mexicanos, destacó que el transporte de los ciudadanos es uno de los mayores retos para la Ciudad de México, y que sus habitantes a veces necesitan hasta dos horas para desplazarse a sus lugares de trabajo o estudio. Por esta razón, el sistema de bicicletas no solo representa una alternativa de transporte sostenible, sino también un claro alivio para la movilidad de una ciudad que enfrenta esta situación.
ICLEI Colombia brindó este espacio para que diferentes ciudades compartieran ideas y propusieran soluciones más prácticas en materia de movilidad sostenible. El debate dejó abierta la idea de replicar el encuentro en otras ocasiones e incluso con nuevos actores.
Durante el evento, los representantes de AMVA reconocieron que se beneficiaron de las experiencias de los modelos de Río y Ciudad de México para explorar sus opciones de movilidad verde. ICLEI espera organizar futuros intercambios, también con otras ciudades, para acelerar la transición hacia la movilidad sostenible en el mundo.