La reunión congregó a representantes de diversos países para intercambiar experiencias sobre cómo los programas de protección social pueden fortalecer la seguridad alimentaria e impulsar las economías de sus territorios.
ICLEI Sudamérica participó en el seminario web internacional “Programas de protección social y seguridad alimentaria: estrategias municipales para fortalecer los sistemas alimentarios locales”, celebrado virtualmente el 22 de junio. La reunión congregó a representantes de ciudades de Brasil y Sudáfrica en un diálogo sobre el papel de los gobiernos locales para abordar la inseguridad alimentaria.
Promovida en el marco de LUPPA (Laboratorio Urbano de Políticas Públicas Alimentarias), la reunión fue organizada por Comida do Amanhã, en colaboración con ICLEI Brasil, ICLEI África y el proyecto AfriFOODlinks. La actividad fomentó el intercambio de experiencias entre gobiernos locales y socios internacionales sobre soluciones innovadoras para ampliar el acceso a alimentos adecuados y, al mismo tiempo, fortalecer el comercio y la producción en los territorios.
¿Qué temas se trataron?
El debate surgió de una observación común en las ciudades: si bien las transferencias de ingresos y la distribución directa de alimentos son fundamentales, no siempre entablan un diálogo estructurado con los sistemas alimentarios locales.
En este contexto, cobran relevancia instrumentos como las monedas sociales y los mecanismos territoriales para la circulación de recursos, ya que dirigen el poder adquisitivo hacia los productores y establecimientos locales, estimulan los circuitos de comercialización cortos y mantienen los recursos circulando dentro del territorio.
Durante el evento, la ciudad de Santiago (RS) presentó la experiencia del programa Pila Verde, una iniciativa que fortalece la economía local al conectar a productores rurales, mercados y consumidores, ampliando la circulación de productos, el suministro de alimentos y el acceso a insumos agrícolas en el territorio.

Johannesburgo ya ha compartido su estrategia para combatir la inseguridad alimentaria mediante la puesta en marcha de un banco de alimentos, una iniciativa clave para abordar los problemas de suministro en un municipio densamente poblado.
El intercambio reforzó la idea de que las diferentes realidades locales pueden desarrollar respuestas innovadoras y adaptables a la inseguridad alimentaria, destacando la importancia de la cooperación internacional y el papel protagónico de las ciudades en la construcción de sistemas alimentarios más resilientes, inclusivos y sostenibles.