¿Qué se puede esperar del futuro de Campinas y la región circundante en la era pospandémica? El seminario Campinas 2030 planteó esta pregunta y exploró cómo el coronavirus impactó la implementación de políticas públicas para la sostenibilidad en las ciudades, así como los principales desafíos para mejorar la calidad de vida de sus habitantes de acuerdo con los objetivos establecidos en los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Según la Agencia Envolverde, que organizó el seminario junto con otras entidades, la gestión pública lleva tiempo enfrentando serios problemas para administrar grandes áreas metropolitanas y construir ciudades más resilientes. La pandemia del coronavirus ha exacerbado aún más esta situación, dificultando aún más el camino hacia la creación de ciudades más sostenibles.
La primera mesa redonda del seminario tuvo lugar el 27 de agosto, y el tema principal que se debatió fueron las políticas públicas para la sostenibilidad.
Según Luiz Fernando de Araújo Bueno, director de sostenibilidad del CIESP Campinas, los retos que plantea la implementación de políticas públicas destinadas a crear ciudades sostenibles ya eran difíciles incluso antes de la pandemia, y ahora se han vuelto enormes.
“Un punto importante es que, durante la pandemia, se habló mucho más de sostenibilidad porque, en aquel momento, los aspectos financieros de las empresas y los gobiernos estaban en juego, y la sostenibilidad empezó a considerarse algo estratégico. Si usted, su empresa o su ciudad no hablan de sostenibilidad, no atraerán inversión de ningún financiador. El coronavirus nos mostró una nueva realidad, y en esta nueva realidad, la cuestión de la sostenibilidad cobra mucha más importancia.
En representación de la Secretaría de Áreas Verdes, Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible de Campinas, Andrea Struchel afirma que el crecimiento demográfico es un problema que requiere atención. Hoy, siete mil millones de personas habitan, consumen y, lamentablemente, contaminan el planeta. “A nivel mundial, la tendencia es que 701.300 personas migren de zonas rurales a urbanas. En este contexto, los desafíos en materia de infraestructura y acceso a servicios, especialmente a los públicos, son cada vez mayores. ¿Cómo podemos abordar esto de manera sostenible?”, pregunta Struchel. Mencionó la creación de un inventario de emisiones de gases de efecto invernadero para Campinas como punto de partida para la elaboración de una ley que establezca políticas para afrontar el cambio climático.
Rogério Menezes, exsecretario de Medio Ambiente de Campinas y expresidente nacional de ANAMMA, considera necesario retomar los debates sobre sostenibilidad y acuerdos de cooperación internacional en la agenda nacional brasileña. “Esto nos permitirá atraer de nuevo inversiones, un aspecto crucial para la recuperación económica posterior a la COVID-19”.
Menezes afirma que la reanudación de estos temas, alineada con la vocación científica del área metropolitana de Campinas, en colaboración con universidades locales e institutos de investigación y tecnología, ha atraído la atención de los inversionistas hacia el potencial económico de la región, contribuyendo al desarrollo económico e incluyendo perspectivas sostenibles a mediano y largo plazo.
“La labor de Campinas es ejemplar”, afirma Rodrigo Perpétuo, secretario ejecutivo de ICLEI Sudamérica. “El programa Reconecta RMC apoya el proyecto INTERACT-Bio de ICLEI y permite la creación de un mapa de los servicios ecosistémicos que se encuentran bajo presión en la región. Nos ha brindado una perspectiva sobre dónde existe potencial para explotar los recursos de manera sostenible y equilibrada”.
Perpétuo considera que una de las consecuencias de la pandemia fue el aumento de la concienciación entre las autoridades locales respecto a las zonas verdes de sus regiones, reconociendo el valor de la biodiversidad y la necesidad de considerar este patrimonio natural como algo que debe protegerse y valorarse, y no como un coste adicional para la administración. “Las ciudades de 2030 no solo reunirán a las personas para producir bienes y servicios, por un lado, y consumirlos, por otro. En 2030, las ciudades deben ser lugares de convivencia armoniosa y fraterna entre sus ciudadanos”.”
Ricardo Young, presidente del Consejo del Instituto Ethos, considera que definir el concepto de sostenibilidad es un reto, ya que el desarrollo sostenible implica preservar los recursos para que las generaciones futuras puedan vivir en las mismas condiciones que las actuales. “No se trata solo de pensar en las generaciones futuras, sino de gestionar los recursos actuales de forma que puedan satisfacer sus necesidades, al menos en igualdad de condiciones, teniendo en cuenta que serán más numerosas y exigentes”.”
Según Young, los alcaldes y candidatos deberán abordar el tema de la sostenibilidad más allá de lo que se conoce actualmente, e integrar la política de la sostenibilidad. “Hoy, el reto consiste en contar con una administración política que comprenda la complejidad de la sostenibilidad; la política debe adoptar esta agenda con la competencia técnica necesaria, y no con una retórica oportunista”, concluye.